lunes, 30 de abril de 2018

Quien tú eres

Algún día despertarás
y tendrás las muñecas magulladas,
el cuello rígido,
las piernas entumecidas.

Un día mirarás al cielo nublado,
te frotarás los ojos
y volverás a mirar.

Ese día despertarás
y las cadenas se habrán ido.

sábado, 31 de marzo de 2018

Cómo complementa el videoclip de "Vagabond" a la música de la canción y por qué me paro a verlo cada vez que la escucho en YouTube

 El vídeo empieza con unas notas de piano algo juguetonas pero muy decididas, durante las que se muestra cómo los personajes se preparan para asistir a la fiesta de la primavera. Marineros y enfermeras. A primera vista, esto me desagradaba: no me gusta que haya roles tan marcados porque acaba siendo predecible, pero luego se verá que no es así del todo y quiero pensar que es una excusa para contar las historias que se cuentan. Al fin y al cabo, se supone que está ambientado en medio del siglo XX, así que creeeeeo que está justificado.
   Es muy acertado porque son unas notas que anticipan lo que viene; que no son el núcleo de la canción pero son muy representativas de ella: van apareciendo y desapareciendo a lo largo de toda ella. Del mismo modo, de los personajes no se dice todavía cuál es su personalidad, cuál el rasgo que les va a hacer destacar, pero se les ve haciendo algo que no es propiamente asistir al baile: puedes ver mirar entre bastidores.

   Abre la canción con la trompeta y ocurre una cosa muy curiosa: un contraste. La música es alegre e invita a moverse y sin embargo está todo el mundo sentado, mayormente aburrido. El mago hace un pequeño truco de magia que deja al otro marinero totalmente indiferente y ahí empieza todo: se refleja en su cara cómo le afecta eso: no son personajes perfectos en situaciones preconstruidas. Los músicos son los únicos que no parecen estar incómodos (supongo que en parte porque ellos tienen algo en lo que centrarse).
   (Para tratarlo menos subjetivamente y no nombrar a los personajes por sus personalidades, que es lo que en un primer momento me surgía hacer, voy a ponerles nombres arbitarios, ¿vale? Vale).
   Hombre con gafitas, Mitch; hombre que sale arreglándose el bigote al principio y que fuma, Ivan; chica alta con el pelo largo y muy bien peinado, Sabrina; chica con un parche en el ojo, Kasey; chica con el pelo muy cortito, Amélie; el mago, Albert.
   Al empezar a cantar Zach empiezan también a interactuar hombres y mujeres: se sientan Mitch e Ivan con Sabrina, Amélie y otra chica. Es de notar que Ivan coge una silla y se pone donde quiere, mientras que Mitch se sienta donde hay sitio (o eso nos muestran, anyway). Kasey se sienta sola con una botella y parece apenada, o chafada, por no estar con el resto.
   Iván comienza a mostrar su personalidad: quiere que Sabrina beba y sigue insistiendo a pesar de que ella se niega. Se le ve el plumero, vaya. La interacción de Mitch con Amélie es más interesante: ella, que es religiosa, ve que él juega con un rosario y le mira. Él enseguida desvía la mirada pero luego vuelva, al tiempo que ella se le acerca. Muestra su interés sin invadir exactamente su espacio como hará Iván con Sabrina en la siguiente escena: la rodea con el brazo y ella ya no oculta su fastidio.

   Se calla Zach: cambio de tercio. Vuelve a sonar la trompeta y empieza el baile de la cosecha, uno rígido que marca mucho la distinción entre hombres y mujeres. El gallo empieza a dar vueltas por ahí.
Sabrina está ausente y mira a Iván: él le devuelve una mirada casi de depredador, bastante desagradable. Amélie baila con algo más de gracia y mira a Mitch: este está algo incómodo, pero no reacciona mal. El chico que nos ha descubierto al gallo se sale totalmente de su papel y empieza a perseguirlo. La chica embarazada intercambia alguna miradita con el acordeonista.
   Situación de estrés: tres hombres animan a una enfermera a dar caladas a tres cigarros a la vez. Se eleva humo alrededor de Zach (quien lleva un rato cantando). Amélie consigue bailar con Mitch; él lleva su rosario puesto.
   Mi parte favorita: Zach se aleja de los micrófonos y empieza a sonar una melodía que no hemos oído antes (y es pegadiza). Ivan baila con Sabrina y le echa el humo en la cara: ella pone cara de asco. Salen varias personas bebiendo. Albert se acerca a Kasey, quien sigue sentada, y le ofrece la mano. Ella, muy contenta, se la da. Pero lo que parece que va a ser el comienzo de una escena bonita se trunca cuando él (un poquete insensible), intentando impresionarla (tampoco parece que lo haga a malas), hace un truco de magia y le saca un ojo de detrás de la oreja. Ella se va corriendo, claro.
   Culmen de la escena de Ivan y Sabrina: él le huele el pelo, se le acerca cada vez más y la va a agarrar de la cintura pero ella se harta y le aleja de ella de un empellón. Otro grupo de tres marineros miran a la vez y parece que se disponen a echarle una mano si la cosa se complica. Ivan se tambalea, ebrio, y Sabrina le tira una bebida al pantalón. Él no se lo piensa dos veces y le va a tirar una botella por encima, pero entonces, mientras los marineros, ya preocupados, se levantan, aparece Mitch de la nada y le detiene. Le quita la botella de la mano. A diferencia de Ivan, no tiene que ejercer la violencia: el suyo es un acto pacífico que pretende eliminar las amenazas, sin más.
   Ivan sale de escena y claro, Sabrina y Mitch se miran, se sonríen... Ya hay enfermeras vomitando y soldados borrachos; en el baño, los tres marineros le dan un par de golpes a Ivan; el chico del gallo lo ha atrapado y lo levanta orgulloso; la enfermera que vomitaba sigue bebiendo... Mitch y Sabrina se miran, ya serios. Parece que ella espera algo de él, parece que hablarán, que se echará en sus brazos, que se sonreirán y será su héroe... Pero Mitch asiente sonriendo un poco y se va. ¡Se va!
   Albert hace un truco de magia más y el chico del gallo encuentra también un huevo. Albert se lo saca de la boca y él se lo mete: es una escena simétrica que da fin a las actuaciones.
   Cierran el vídeo como empezó: con las mismas notas que lo empezaron en una escena en la que salen marineros y enfermeras sosteniendo un cartel: "La primavera ha llegado".

miércoles, 28 de febrero de 2018

Cravings

El silencio del agua,
latidos golpes truenos.
Jadeo incontrolable.

Tu sueño te hunde en la tierra oscura,
los ojos muy abiertos.
Los pétalos y la boca,
las espinas y los tobillos, las manos, el cuello.

Los ojos asustados,
inmóviles.

miércoles, 31 de enero de 2018

Vientos de otros lados

Sopla una brisa fresca, colándose por las perneras de los pantalones y alborotando pelos.
No pretende ser un vendaval revolucionario y no anuncia ningún temporal, pero no tiene intención de cesar. Es cambiante: no está muy claro de dónde viene o hacia dónde va, y seguro que provocará unos cuantos "¡se ha girado el viento!", pero no le importa. De hecho, hay poco que le importe a la brisa.
La brisa trae unas cuantas cosas. Arrastra un poco de luz de cada color y algo así como una música lejana. Y, claro está, trae recuerdos en forma de olores. Y son olores suaves, recuerdos blandos: nada invasivo o agresivo. La brisa no tiene ninguna necesidad de ser agresiva.
Y lo más importante: la brisa no sopla para nadie en particular. Ella simplemente lo hace, sin preocuparse del quién o el cómo.
Así que quien quiera darse cuenta de su presencia, ajustará las velas, abrirá las ventanas y aspirará bien hondo, y quien no, bueno, pues tendrá una brisa en su contra (si no respira, puede que acabe por ahogarse), qué se le va a hacer.